A pesar de haber sido construida a principios del siglo XVIII, mantiene una gran simplicidad.
En la fachada principal aparece, en el centro, el pórtico, enmarcado y rematado en la parte superior por un frontón circular partido. En la misma hilera y por encima de ésta, un ventanal, también rematado en la parte superior por un frontón circular. En el tímpano figura, dentro de un amplio frontón triangular, un blasón, bipartido, con las armas de S. Francisco, Llagas y Sta. Catarina en una lápida, rematada por una corona cerrada. En los extremos de la cornisa hay 2 urnas y en el centro, una cruz de piedra.
Separada por una pilastra, a la izquierda, se alza el campanario, con 2 pisos: el 1º tiene una puerta en el centro y una pequeña ventana, en el 2º hay 4 ventanas campaneras rematadas por un balconcillo, con pirámides en las esquinas. La cúpula está rematada por una cruz de hierro.
La capilla tiene también 2 pisos, siendo el 2º lo más bajo, y lo que sufrió obras de ampliación y restauración que modificaron el estilo original en 1801.
En el siglo XX (1929), todo el exterior fue revestido de azulejos que representan pasos de la vida de S. Francisco de Asís y de Sta. Catarina, venerados en esta capilla. Es curioso resaltar que el autor de estos azulejos, Eduardo Leite, mezcló escenas de la vida de Sta. Catarina de Siena con la de Sta. Catarina de Alejandría, virgen y mártir; eso queda patente en la fachada principal. Los azulejos fueron realizados en la fábrica "Viúva de Lamego" en Lisboa. En 1982 fueron objeto de recuperación.
El altar mayor y los altares de la nave son de estilo neoclásico. Estos están dedicados a S. Juan y a Nra. Sra. de la Concepción, respectivamente el 1º y el 2º a la izquierda; a Nra. Sra. de Fátima, Sagrado Corazón de Jesús y Nª Sra. de los Dolores, respectivamente el 1º, 2º y 3º a la derecha.
El panel del altar mayor es obra del pintor Joaquim Rafael y representa la Ascensión del Señor.
Junto al altar mayor aparece en un plinto la imagen del Señor Resucitado.
La nave tiene un rodapié de azulejos figurativos, en azul y blanco.
A la izquierda, en la entrada, hay un panel de azulejos representando la imposición de las llagas a S. Francisco y a la derecha, las Almas, S. Francisco y Sta. Catarina, también obra de Eduardo Leite.
En el ventanal de la fachada principal hay una vidriera, de autoría del pintor Amándio Silva, que representa las armas (3º cuarto del siglo XX). La imagen de Nª Sra. de las
Almas es del siglo XVIII, mientras que las otras son modernas.
Construida en el siglo XVI (1554-1555) en un estilo que evoca la transición al renacimiento, apreciable especialmente en el corte de los nervios, de los adornos, de los cruzamentos y en los frisos. La capilla fue trasladada desde su localización cercana a la Catedral hasta el lugar donde se encuentra actualmente.
En la fachada tenemos un modesto pórtico y sobre él un amplio ventanal. Sobre el entablamento un nicho donde se encuentra la imagen en barro de Ntra. Sra. de Agosto.
Una inscripción en el friso afirma que la capilla fue reedificada en 1853, lo que parece ser falso, ya que en esta fecha sólo fueron hechas algunas reparaciones.
Interior
La capilla es de planta rectangular, ocupada en su mayor parte por la nave cubierta con la bóveda abatida.
La capilla mayor abre con un arco pleno, está cubierta por una bóveda apanelada en 2 órdenes, con rosas en el medio de los cajones.
Las dos bóvedas forman un raro ejemplar en el país de alianza entre el gótico y el renacimiento.
La capilla mayor queda rematada por un grandioso tríptico. Aquí también existía un nicho con la imagen de Ntra. Sra. de Agosto. Ambas obras de arte son del siglo XVI.
El retablo está constituido por 8 pinturas en tabla, enmarcadas (género único en Porto). Los paneles se distribuyen en 2 niveles rematados por un frontón (cortado al medio por un medallón). Todas las pinturas representan escenas bíblicas. Los paneles del retablo fueron completamente restaurados por el pintor Abel de Moura en los años 50 (cuando la capilla fue trasladada).
Los paneles están divididos por columnas y frisos labrados con grotescos. Todo el conjunto es obra de la 2ª mitad del siglo XVI. Desentona la talla del nicho, en estilo rococó. Se ignora su procedencia, pero sus características apuntan a que sea una obra de influencia flamenca.
En una de las tablas del retablo la "Asunción de la Virgen", aparecen características idénticas a la pintura de Diogo Teixeira, que fue el ejecutor de las tablas del panel de la capilla mayor de la Misericordia, retirado cuando se reedificó la iglesia.
Las otras pinturas se atribuyen a Francisco Correia y a otro maestro no identificado.
Ângulo das Ruas do Sol e S. Luís
4000 Porto
+351 919 396 297
Segunda a sábado 14.00-17.00
Funicular dos Guindais
Misa de la fiesta de Nossa Senhora de Agosto: 15 de agosto
Misa de la fiesta de Santa Catarina: 25 de noviembre, o el domingo siguiente
La Hermandad de Nuestra Señora de la Lapa fue instituida en 1755 por el Papa Benedito XIV. El año siguiente ocurre la fundación de la Iglesia actual, de la que la primera piedra fue lanzada el 17 de julio. Este edificio reemplazó una capela que se había mostrado incapaz de acoger los devotos que para la acorrían.
En suplanta, el conjunto de la iglesia forma un rectángulo, solamente de una nave, con una capilla mayor demarcada por un arco triunfal, y un sistema de cobertura abovedado compartido en dos zonas. Entre las tres puertas de la fachada, las laterales conducen a dos amplios corredores, que acompañan todo el espacio sacro en longitud y el corredor de la derecha es lo espacio que hace la articulación con la sacristía y la Casa de la Hermandad.
Ésta es una iglesia que no obstante les compromisos plurales que tuvo desde su fundación – conciliación de las voluntades de los Hermanos; de proyectos de diversos arquitectos; y programas decorativos de piedra y madera -, consigue ajustar positivamente esas tendencias.
También es interesante observar el tiempo prolongado que demoró la construcción de la iglesia, mientras que en la ciudad de Porto se probaban nuevas buscas estéticas, un clima que también se sentía en la Iglesia de la Lapa.
Aunque la dedicación del templo en la fiesta de la patrona ocurre en 1779, la conclusión de la fachada con construcción en dos torres sucede solamente en 1855-63. Artísticamente se mezcla con el rococó y el neoclásico.
Un primero esbozo fue presentado por el pintor Joao Gama Stroberle, que sería complementado por Gonçalo Pereira. Entretanto, una vez que los Hermanos no se concordaban entre si acerca de las propuestas, y teniendo ya las obras empezado, solicitan un novo plano a José de Figueiredo Seixas, que se asume responsable por la construcción hasta 1773, data de su muerte.
En el interior, el programa arquitectónico muestra claramente el trazo de José de Figueiredo Seixas, como artista ligado al vocabulario rococó evidente en la decoración pétrea sobre las puertas, ventanas e arco triunfal. Los alzados de la nave, organizados por pilastras, se componen de cuatro tramos, de los cuales cada un define un arco de vuelta redonda para retablo, en la parte inferior, e por encima una amplia ventana/tribuna que sumerge la nave en luz. Al medio de la nave se encuentran, de ambos los lados, los púlpitos, encuadrados por un frontón invertido con decoración rocaille. Los púlpitos fueran también diseñados por este artista. Ésta correspondencia entre aberturas inferiores y superiores se mantiene en la capilla mayor, se estableciendo aquí entre puertas e ventanas.
La fachada se articula en dos pisos rematados por un frontón triangular y sobre él las estatuas de Raquel, Judite, Ester y Sara. El piso inferior es de gusto rocaille y el superior resulta de un compromiso entre ésta expresión y el neoclásico. Lo que es disonante en la fachada es la altura de las dos torres laterales, una situación que su autor – arquitecto José Luís Nogueira Júnior – intentó corregir en 1850, no encontrando, sin embargo, la anuencia de la Hermandad.
Del conjunto de los nueve retablos que la iglesia encierra, que son todos de traza neoclásica, lo que merece una referencia especial es el imponente retablo mayor ideado por el escultor Simão de Brito y ejecutado por el entallador Manuel Moreira da Silva, concluyéndose en 1806. En la base del trono está una bella imagen de Nuestra Señora de la Lapa del siglo XVIII, que sigue la forma iconográfica usual en este tipo de representaciones. La boca de la tribuna se cierra con un panel que tiene como tema la Adoración de los Pastores, de la autoría de Joaquim Rafael (1783-1864)y este es el mayor panel de la ciudad de Porto (12x5.70metros).
En la capilla mayor se guarda en un mausoleo granítico el corazón de D. Pedro IV, que fue ofrecido a la ciudad por la viuda Emperatriz D.Amélia de Beauharnais, que cumplió así el deseo de su marido. En el coro alto fue colocado en 1955 un órgano de tubos, del Maestro-organero alemán Georg Jann, del que el diseño de la caja se encuadra en el clima artístico de la iglesia, y que destaca el vitral de la fachada que representa la Adoración de los Pastores, ejecutado en Lisboa, en 1931, por Ricardo Leone.
Largo da Lapa
4050-069 Porto
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Lunes a sábado
08.00-12.00/ 14.30-17.00
Domingo
08.00-14.00
La Misericórdia de Porto fue criada en el inicio del siglo XVI, con el patrocinio regio de D. Manuel. Hasta 1550, la sede funcionó provisoriamente en la Sé Catedral de Porto. En esta data sus servicios fueron cambiados para instalaciones propias en la Rua das Flores, que entonces se llamaba Rua de Santa Catarina das Flores. En terrenos donados la Misericordia edificó su Casa de Despacho, la iglesia, la sacristía y otras dependencias anexas.
La iglesia actual resulta de un compromiso entre el templo edificado en finales del siglo XVI, inicios del siglo XVII, y su reconstrucción a partir de 1748, según una propuesta del pintor-arquitecto Nicolau Nasoni, es decir, entre el manierismo y el barroco.
La iglesia primitiva poseía una fachada reculada con relación a la calle, un espacio que serviría para la construcción de la nueva fachada y coro, en las obras de reedificación del siglo XVIII.
El risco de la iglesia salió de la mano del Maestro Manuel Luís, siendo de base segura la capilla mayor y siendo atribuida la nave. El 13 de diciembre de 1559 la nave era ya bendecida, mientras que la capilla mayor estaría concluida solamente en 1950. Las dos capillas laterales se construyen el siglo siguiente, en 1623 y 1637. La caída de una punta de la bóveda en 1748 causó la transformación del templo. Se demolió la bóveda primitiva en piedra y se construyó la actual, en ladrillo cubierto de estuque con un bello diseño decorativo, y también la nueva fachada e el coro.
La iglesia tiene solamente una nave, una capilla mayor de un tramo rectangular cerrado en ábside, demarcada por un imponente arco triunfal, y un coro sobre la puerta principal. En la capilla mayor, que tiene una cobertura con bóvedas de cañón y vaída, se destacan las grandes cajas rectangulares y en forma de trapecio, con grande decoración voluminosa de carácter geometrizante - bien de acuerdo con el lenguaje del manierismo. Sus alzados se articulan en dos pisos sobrepuestos. En el piso inferior, el ritmo es marcado por una secuencia de columnas jónicas, formando un nicho entre las columnas en los dos primeros tramos de cada lado. Ahí fueron colocadas las imágenes de los Evangelistas, realizadas en Lisboa en 1597. La misma correspondencia sigue el piso superior, donde las columnas don de la orden corintia e, en vez de nichos hay lumbreras. Se debe también destacar el uso de columnas emparejadas, una influencia directa del método manierista. En el imponente arco crucero hay un juego de frontón doble, asiente en columnas corintias. Sobre este, ye en un ritmo frenético, hay guirnaldas, florones, y otros adornos vegetalistas ideados por Nasoni, que establecen la relación estética entre los siglos VXI y XVIII. Ése ritmo es lateralmente continuado sobre el entablamento.
Lo mayor requinte artístico de Nasoni se encuentre en la línea recortada del arco del coro.
La fachada se desarrolla en dos pisos, con número igual de vanos. En cada uno ocurre lo siguiente: a tres portales de arco redondo corresponde un igual número de ventanas, altas y recortadas, en el segundo nivel. Esta añadidura a la vieja iglesia quinientista, formó un mirador abovedado, que le ocupó el pequeño atrio. Todo el lenguaje apreciado por Nicolau Nasoni se encuentra representado en esta obra: frontones – interrumpidos y invertidos - volutas, conchas, guirnaldas, follajes, a par de algunas formas abstractas y cartelas con inscripciones bíblicas, todo en tratamiento escultórico, completa la carga escenográfica que la obra transpira en su todo. Esta es una de las fachadas más opulentas y decorativas en que Nicolau Nasoni concretizó el programa plástico propio de un artista que tuvo formación en pintura.
Su construcción se debe al padre Geraldo Pereira que para ello compró, en 1754, varias casas en la R. de Cimo da Vila.
Comenzó a ser construida en 1759 y fue ampliada en 1775. La Hermandad de Ntra. Sra. del Terço e Caridade fue fundada en 1752.
Se desconoce quién fue el autor del proyecto. La iglesia era modesta, de una sola nave y no poseía tribunas, como había sido impuesto por el gobierno diocesano.
La fachada de granito labrado es semejante a la de la Iglesia de las Huérfanas. Tiene un gran rosetón ovalado y 2 ventanales flanqueándolo. El pórtico esta enmarcado y sobre él figura un friso con inscripción. Su decoración se atribuye a João Joaquim Alão, tiene elementos "rocaille".
Interior
La iglesia está decorada con estucos parecidos a los de la iglesia de Sto. Ildefonso.
El retablo mayor fue tallado por José Teixeira Guimarães y en él se pueden apreciar las imágenes de S. Juan Evangelista y de Ntra. Sra. de la Consolación (siglo XVI), provenientes del extinto convento de los Lóios.
El boceto del retablo se atribuye al padre José Teixeira Guimarães.
Adosado a la iglesia se encuentra el Hospital de Ntra. Sra. del Terço e Caridade, en funcionamiento desde 1781.
La Iglesia Ordem da Terceira de Nossa Senhora do Carmo se presenta compartiendo paredes con la iglesia del Convento de los Carmelitas. Esta iglesia es un de los edificios más notables del rococó de Porto, en arquitectura sí como en la talla de su interior.
La primera piedra del templo fue lanzada el 29 de agosto de 1756 y su construcción estaba casi concluida en 1762. El proyecto fue de José Figueiredo Seixas, pintor y arquitecto, que alcanzó con esta obra su mayor expresión como arquitecto. El lenguaje propuesto para la fachada fue considerado demasiado avanzada para la época– en el pequeño balcón encima de la puerta principal, y lo cual el arquitecto quería prolongar por toda la fachada, continuando mismo hasta la puerta de la fachada lateral.- siendo, entonces, corregido por el veredicto que los Hermanos pidieran a Nicolau Nasoni. Este balcón con forma de L dio a la fachada una tendencia asimétrica, algo que es una de las grandes características de la expresión barroca.
Exteriormente el templo tiene dos fachadas. La principal es formada por tres pisos de gran carácter, donde se destacan las líneas ondulantes de los frontones avanzados. La valorización de los elementos estructurales, para dar un aspecto volumétrico mayor a la fachada, a través de avanzos y reculadas, e la sobreposición de decoración vegetalista/naturalista– guirnaldas, festones y conchas – la forma de los nichos y ventanas – hacen con que esta fachada sea la más escultórica de la ciudad. Su arquitecto se separa de la cinturilla académica, y ejecuta un interesante ejercicio de creatividad, con un vocabulario ornamental muy rico, utilizando el máximo partido plástico del granito. En el remate, de ambos los lados de la cruz, las figuras de los Evangelistas. En los nichos del piso inferior se encuentran las imágenes de los Santos Elias y Eliseu, provenientes de Italia.
Lateralmente (componen la fachada, los cuerpos de la Iglesia, la capilla mayor, la sacristía y la Casa del Despacho), una secuencia de aberturas rematadas por frontones de formas variadas, transporta a esta fachada secundaria la expresividad de la otra. Los azulejos, ejecutados en 1910, son de Silvestre Silvestri y representan la imposición del escapulario en el Monte Carmelo.
Esta es una iglesia de una nave rectangular solamente, y alzados laterales de un piso solamente, divididos verticalmente por pilastras compuestas. En la parte inferior, en la espesura de los muros, se abren arcos de herradura para recibir los altares de talla, tres de cada lado, dedicados a temas de la Pasión. Un tramo más estrecho entre dos amplios, recibe un púlpito de cada lado. Por encima, ventanas con balcón en talla dorada.
La capilla mayor, amplia y profunda, es bien iluminada por tres ventanas altas de cada lado, con un bello trabajo en madera dorada.
La talla de esta iglesia forma un conjunto notable por su unidad estilística y su calidad. Los seis altares laterales – Señor de los Pasos, Ecce Homo, Señor Coronado, Señor Preso y Señor Muerto, se atribuyen a Francisco Pereira Campanhã, ejecutados entre 1767-70. El retablo mayor, una magnífica pieza, fue proyectado y ejecutado por el mismo artista en 1773. De esta forma, toda la talla de la iglesia es de Francisco Pereira Campanhã, un de los mejores autores del rococó portuense en la arte de madera dorara, en cuya obra se destaca la elegancia y el requinte (Natália Marinho Alves).
Texto – Manuel Joaquim Moreira da Rocha
Departamento de Ciencias y Técnicas de Patrimonio
Faculdade de Letras – Porto
A partir del medio del siglo XIX la parte más alta de la ciudad, particularmente la zona circundante al Largo da Aguardente (Praça do Marquês de Pombal), sufre profundos cambios urbanísticos, con la apertura de nuevas calles y la construcción de muchas habitaciones que llevan a un aumento significativo de la populación local.
Este territorio alcanza 4 parroquias – Santo Ildefonso, Bonfim, Paranhos y Cedofeita, cuyas iglesias parroquiales quedan “lejos”.
La distancia y el aumento de la populación motivaron la creación el 1 de mayo de 1927 de una nueva parroquia la cuál incluyó partes de las parroquias indicadas y que tuve su sede en la Capilla de Senhora da Conceição, en la Rua da Constituição.
Pronto la capilla quedó demasiado pequeña para todos los parroquianos que participaban en la misa de domingo y para los diversos servicios parroquiales.
En 1936, fue nombrado el 2º padre, Padre Matos Soares, que se hice cargo de la construcción de un nuevo templo. Adquirido un primero terreno y contactado el arquitecto, el monje benedictino D. Paulo Bellot, se hice el proyecto para ese terreno de pequeña área, lo que no permitió construir un templo para servir debidamente a la parroquia.
Después de muchas dificultades fue finalmente posible comprar el terreno actual y se reformuló todo el proyecto.
El 18 de diciembre de 1938, a pesar de la lluvia abundante y persistente, tuve lugar la Bendición y la colocación de la 1ª piedra para la nueva Iglesia que quedaría sagrada el 8 de diciembre de 1947.
Con el empeño y la generosidad de toda la comunidad, con cientos de fieles, gente anónima, a lo largo de casi 12 años (1942 a 1953), se consiguió los donativos necesarios para pagar la obra, en un período difícil de la 2ª Grande Guerra y del pos-guerra.
Según las notas de Monseñor Matos Soares, la obra ha costado, 7.380.817$66 ( 36.815,36€).
El 8 de diciembre de 2007 hemos celebrado los 60 años de la Dedicación de la Iglesia con la recuperación de todo el exterior del templo.
La iglesia de Senhora da Conceição, en Oporto, es un de los ejemplos más notables de la arquitectura religiosa portuguesa del siglo XX, en la que han trabajado arquitectos y artistas de renombre que han criado un conjunto arquitectónico donde podemos encontrar una gran variedad de esquemas decorativos, ejecutados con materiales e técnicas diversificadas.
Desde la Praça do Marquês contemplamos la monumental fachada de granito. Pasando la entrada, hecha de calzada portuguesa, se entra en un nártex, con acceso por tres portas separadas por columnas, en cuyos capiteles asientan las imágenes de santos portugueses – António, João de Deus, Nuno Álvares Pereira y João de Brito, de la autoria de Henrique Moreira.
El vasto espacio de las tres naves, de un revivalismo moro, tiene naves laterales con retablos adosados, decorados con paneles historiados, de grande tradición portuguesa.
Los frescos de Dórdio Gomes, en el Baptisterio, del Mestre Guilherme Camarinha, por la Via Sacra, y los de Augusto Gomes, en el Arco Triunfal y el presbiterio, se mezclan en una profusión decorativa con los vitrales da las ventanas y de las capillas laterales, con esculturas de Albano França.
En el presbiterio el altar queda constituido por un solo bloco de mármol negro, con un trono Eucarístico con mármol róseo y dos púlpitos de piedra de Ançã, de la autoria del Mestre Henrique Moreira.
Candelabros de hierro forjado, de la autoria del monje benedictino D. Mauro Santos, suspendidos del techo, iluminan el interior de la iglesia.
En el coro alto se encuentra el gran órgano de tubos construido en 1998 por la compañía Orgelbau George Heintz-Schiltach. En la torre más alta, con el mirador más alto de la ciudad, el reloj y el carillón instalados establecen la conexión entre el templo y la población.
La iglesia de Senhora da Conceição, proyectada inicialmente por el monje benedictino Paul Bellot, sofrió algunas alteraciones por el arquitecto Rogério de Azevedo y los ingenieros Joaquim Ferreira da Silva y Reis Gonçalves.
La iglesia parroquial del Bonfim- dedicada al Señor del Bonfim y de la Buena Muerte- fue edificada entre 1874-1894, en sustitución de una capilla que existía en el lugar desde 1786, la cual sustituía a su vez a otra, muy pequeña, construida en 1750. Aquella 1ª capilla fue construida para proteger un crucero, levantado aproximadamente en 1741, en el que aparecían esculpidas las imágenes de Cristo y Santa María Magdalena.
La escalinata actual fue construida entre 1805 y 1813, cuando ya existía la 2ª capilla.
La planta de la iglesia es del arquitecto José Geraldo da Silva Sardinha. La portada, lateralmente rematada por 2 torres campanario, reviste cierta grandiosidad de proporciones, a pesar de la sencillez decorativa.
Presenta superposición de 2 pisos, en el 1º de los cuales se abren una puerta y 2 ventanas de arcos planos, separados por pilastras toscanas; sobre los arcos se ven castillos, el central con la leyenda DOMINO IESU DICATA, los laterales con las siguientes leyendas bíblicas:
A la izquierda- NON EST HIC ALIND NISI DOMUS DEI, ET PORTA COELI
A la derecha- CANTATE DOMINO CANTICUM NOVUM, QUIA MIRABILIA FECIT, y las fechas de la bendición (20-8-1882) y del acabamiento (19-8-1894). Un friso decorado separa este friso del superior que tiene 3 ventanas de arcos redondos separados por pilastras jónicas; el ventanal central tiene balaustres en forma de urna y frontón triangular; los laterales están decorados superiormente por cartelas??? Lisas. La cornisa, de la que penden una serie de dentículos, está rematada por un frontón triangular, sobre el cual destaca la estatua de la Fe. En el centro del tímpano, el cordero pascual acompañado de follaje.
Las torres campanario (alt. 42'68 m) presentan, en el 1º piso, puertas con rosetones sobrepuestos, en el 2º ventanas geminadas y con rosetones iguales a los anteriormente mencionados y en el 3º ventanas que muestran las campanas. Las torres están rematadas por balaustradas en la parte frontal y por urnas-pirámides en los lados, de base cuadrada, con rosetones laterales.
El interior del templo es sencillo, pero proporcionado. La nave está cubierta por una bóveda de ladrillo, soportada por 3 arcos sujetos por pilastras jónicas. Soporta el coro un arco elíptico. La capilla mayor tiene una bóveda ornamentada con estucos. El retablo, de estilo neoclásico, tiene un panel que representa el Calvario, pintado por Júlio Costa.
El órgano existente en el coro fue construido en 1817 por Frei Domingos Varela para el Monasterio de S. Bento del Ave María, de donde vino para esta iglesia.
De los cuadros existentes en la secretaría de la Hermandad del Santísimo Sacramento del Sr. Del Bonfim y de la Buena Muerte tienen interés, para la historia local, el retrato de Dª María N. F. Bahía, pintado por Resende en 1889. Al fondo se puede apreciar la capilla anterior al templo actual.
En el cementerio, al norte de la iglesia, hay 2 cruceros de granitos, colocados allí en 1869. Uno de ellos puede ser del siglo XV y representa al Sr. de la Consolación. Proviene de Ramadinha, junto al jardín de S. Lázaro. El otro parece del siglo XVII y se caracteriza porque su Crucificado tiene los pies separados en vez de sobrepuestos. Se encontraba en la R. do Poço das Patas, en el punto donde comenzaba la vía sacra que concluía en la cruz del Bonfim.
Relación de los principales retratos existentes en la galería de la Hermandad del Santísimo Sacramento del Sr. del Bonfim y de la Buena Muerte
-Cardenal D. Américo
-Abad Manuel Ferreira Coutinho de Azevedo, a quien se debe la construcción de la actual iglesia
-Conde Ferreira
-Padre Abílio Cardoso da Cunha, antiguo secretario del obispo de Porto, D. António Barroso
-Pintor José Teixeira (Teixeira Barreto), monje que consiguió del papa entonces reinante el cuerpo de Sta. Clara que se encuentra hoy en la Iglesia del Bonfim
-Comendador José Ferreira Baia y su madre, Dña. María Ferreira Baia, que costeó las torres de la iglesia
-Retrato representando José Teixeira y 2 hermanas
-António Pinto Osório, gran devoto de San Agustín, que mandó construir una capillita en la carretera que unía Porto con Valongo.
Recogimiento de Huérfanas de Ntra. Sra. de la Esperanza
Frente al jardín de S. Lázaro, al sur, se encuentra la iglesia y el recogimiento de las niñas huérfanas. Fue construido en terrenos de la Misericordia, gracias a la herencia legada por el padre Manuel Passos Castro, tesorero mayor de la Colegiata de Cedofeita.
Los trabajos comenzaron en 1724, ejecutados por el maestro pedrero António Pereira, hombre experimentado que el Cabildo mandó venir de Lisboa, específicamente para encargarse del diseño de las obras de la Catedral de Porto. Pero la falta de dinero retrasó el ritmo de los trabajos, surgiendo la necesidad de recaudar fondos para su continuación. Así, con el apoyo económico del Cabildo y del Ayuntamiento, que contribuyeron con los refuerzos convenientes, se prosiguió, comenzando el edificio a funcionar en 1743, todavía incompleto. A continuación, la Mesa de la Sta. Casa de la Misericordia ordenó construir la iglesia y efectuar otras obras consideradas necesarias.
En la parte oriental, el inmueble es más antiguo e irregular, justamente por haber sido edificado en diferentes fases. Sólo en 1849 la Misericordia compró algunos terrenos más, en la callejuela de Arrábida, para poder construir el muro de protección.
La iglesia, proyectada por Nicolau Nasoni en 1746, fue concluida en 1763, bajo la orientación de los maestros pedreros António da Silva y Manuel Álvares Martins. Su frontón está encuadrado en la fachada principal del recogimiento, la cual había sido construida entre 1724-31. Presenta el esquema clásico: una sola portada rematada por un nicho, donde está la imagen de Ntra. Sra. de la Esperanza, flanqueado por 2 amplias ventanas, contornadas por marcos ornamentados. Un poco más arriba de éstas, en el filo de la portada y el nicho, un rosetón, que interrumpe el entablamento. Sobre el tímpano, un gran portón enmarcado y partido a los lados. En el centro, la piedra de armas de la Casa Real que el recogimiento tenía derecho a usar por pertenecer a la administración de la Misericordia. En los extremos de la cornisa se levantan 2 palmatorias, de granito, y entre ellas jarrones con flores. Por encima, una cruz, asentada sobre un pequeño pedestal. Interiormente, la nave está cubierta por una bóveda de ladrillo, con 3 floripondios estucados.
Las paredes están apoyadas, por el medio, en pilastras gemelas, cortadas en la parte superior por ventanas, y en la inferior, decoradas com los retablos: a la izquierda, Ntra. Sra. de Fátima, en el camerín y, en ménsulas, S. Juan Bautista y S. Blas. A la derecha, en el camerín, las Santas Madres, del siglo XVIII. En la predela, San Ovidio. En ménsulas, S. Francisco Javier y Beato Nuno; en el mismo lado, Sagrado Corazón de Jesús, en el camarín, y en ménsulas,Santa Rita de Casia y Santa Teresita.
En las pilastras del arco crucero, en ménsulas, a la izquierda Santa Lucía, del siglo XVIII y a la derecha, Santa Apolonia, también del mismo siglo.
Las paredes de la capilla mayor, divididas por pilastras, están revestidas de azulejo en relieve, amarillo y blanco, presentando en ménsulas, a la izquierda San Andrés y a la derecha San Gonzalo. Estas imágenes provienen de la capilla de San Andrés, demolida en 1850.
La bóveda es como la de la nave y sólo tiene 2 floripondios en estuco.
El retablo mayor, de talla rococó, está compuesto por un tronco, flanqueado y encuadrado por un baldaquín, también tallado. El conjunto es, en su composición, diferente a todos los otros de su época.
Sobre el trono está colocada la imagen de la patrona, Ntra. Sra. de la Esperanza, del siglo XVIII y abajo, entre las columnas, Santa Magdalena y S. José a la izquierda y Santa Marta y S. Lázaro a la derecha.
A la derecha del retablo mayor hay una ventana baja, con escalones, de hierro fundido, que servía de confesionario a las estudiantes. Al lado izquierdo hay una pintura imitando los escalones del anterior. Apoyada en esta ventana falsa está una especie de nicho que alberga la imagen de Ntra. Sra. del Rosario, que antiguamente se encontraba en el altar de Ntra. Sra. de Fátima.
El coro alto se asienta en un arco abatido, recortado y laureado, guarnecido por una barandilla de madera, que tiene en el centro un nicho con la imagen de S. Miguel, también en madera, del siglo XVIII.
En la sacristía un ingenio con un nacimiento, otros con el Calvario, una cómoda de palo negro con adornos metálicos y un lavabo de granito, rococó.
En el tesoro destaca un cáliz con patena, de plata dorada, siglo XVI, proveniente del Monasterio de Arouca. En el borde exterior del verso de la patena hay una inscripción que dice "Este cáliz fue mandado hacer por la devota Dª Melicia de Melo".
Para acabar, no podemos dejar de mencionar una túnica blanca, bordada con diferentes colores, del siglo XVIII. En otras dependencias se encuentran sillas de los siglos XVIII y XIX, un contador de palo negro con decoraciones en latón recortadas, del siglo XVII y otro, en viñático africano, adornado en hierro forjado y embutidos de marfil, siglo XVII. En la actualidad estas piezas se encuentran en el edificio de la Santa Casa de la Misericordia.
En 1758, la antigua iglesia de Nuestra Señora de la Vitoria estaba cerrada al culto porque sus estructuras amenazaban derrumbarse. Por ese motivo los servicios parroquiales habían sido transferidos desde 1755 para la capilla de S. José, en la Rua das Taipas, donde se mantuvieran hasta la conclusión de la construcción de la nueva iglesia. Por iniciativa del obispo D. Frei António de Sousa (1757-1766), a reconstrucción del templo empiezo alrededor de 17578 y, en 1768, las obras entraban ya en la fase final (Joaquim Jaime B. Ferreira-Alves). La iglesia fue inaugurada el 5 de agosto del año siguiente.
Durante el cerco de Porto, la iglesia sufrió danos que obligaran una nueva transferencia de la parroquial, de esta vez para la iglesia vecina del Monasterio de S. Bento da Vitoria. En 1874 sufrió aún un incendio.
Por esta iglesia han pasado los mejores artistas de la talla rococó portuense: Francisco Pereira Campanhã y José Teixeira Guimarães (Natalia Marinho Ferreira-Alves). Se trata de una iglesia de una nave, con capilla mayor rectangular y coro sobre la puerta de la entrada.
Tiene una fachada de solamente una sección flanqueada por pilastras emparejadas. Hay un portal avanzado formado por dos columnas de fuste liso y capitel corintio que sustentan el entablamento rematado por un frontón curvo interrumpido, abriendo espacio para la colocación de las armas de los Sousas y Arronches, usadas por el obispo de Porto D. Frei António de Sousa. Por encima, hay una grande ventana de líneas sinuosas y interrumpida, de grande volumétrica, mientras que los frontones de los nichos tienen volutas al centro, siguiendo una forma cristalizada desde el siglo XVII. El friso del entablamento es compuesto por la secuencia de triglifos y metopas. La fachada es rematada por un frontón de cornijas resaltadas y en el tímpano la representación del sol.
La cobertura de la nave en bóvedas de tramos individualizados por arcos torales graníticos, presenta una decoración en estuque. En el arranque de las bóvedas hay lunetas. En las paredes laterales se abren arcos para altares en talla, tiendo correspondencia en la parte superior en una ventana.
La capilla mayor, más baja que la nave, es demarcada por un arco crucero, de diseño pobre, asiente sobre pilastras jónicas y rematado por un nicho con la imagen de Nuestra Señora. La cobertura es en bóveda esquifada, con decoración en estuque, y es dominada por lunetas laterales.
En la arte de la talla que le timbra el espacio, se respira el lenguaje del rococó. El retablo mayor, datado de 1765, es una pieza de la autoría de Francisco Pereira Campanhã; sufrió algunas modificaciones introducidas por su hijo, el entallador Damião Pereira de Azevedo, en 1780. En el panel que encierra la tribuna hay la representación de Nuestra Señora de la Vitoria, en una composición del pintor João Glama Stroberle (1708-1792).
Los pulpitos son de José Teixeira Guimarães, que los ha realizado en 1768. De su autoría son también los cuatro retablos laterales (1772-1773), y la imponente cenefa rococó sobre el arco crucero. La bella imagen de Nuestra Señora de la Vitoria, en un retablo lateral, es la obra de Soares dos Reis. El rostro de la Virgen, demasiado humanizado, fue substituido por otro, ejecutado por un maestro santero, de líneas más convencionales de acuerdo con la sensibilidad popular.
Texto – Manuel Joaquim Moreira da Rocha
Dep. Ciencias y técnicas del Patrimonio
Facultad de Letras – Porto
Rua S. Bento da Vitória, 2
4050-542 Porto
+351 222 007 182
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Martes a viernes 09.00-12.00/ 16.00-20.00
Sábado 09.00-12.00/ 14.30-17.00
Domingo 09.00-12.00
Cierra los lunes
El convento fue fundado en 1598 y la construcción de la iglesia se inició a continuación. Solamente fue concluida alrededor de 1690. Fue proyectada en estilo clásico por el arquitecto Diogo Marques, de Lisboa, algo corrompido ya por la contrareforma y el barroco-jesuita.
La fachada es ancha y monumental, limitándose su decoración a marcos, con gran predominio de la línea recta.
Se divide en 4 niveles. El 1º es el de mejor estilo, está formado por 5 arcos plenos separados por pilastras gemelas (a excepción de las centrales), asentadas sobre pedestales simples. El 2º nivel, con nichos en la parte central, se yergue sobre el entablamento. En estos nichos se acogen las imágenes de Sta. Ecolástica, S. Bento y Sta. Gertrudes Magna; a los lados existían ventanas falsas, rematadas por frontones curvos y triangulares. Un ático cerrado remata este nivel. A partir de aquí comienza el 3º, limitado por la anchura de los 3 arcos centrales y rasgado por un gran ventanal.
El 4º nivel se reduce a la anchura del arco más central, flanqueado por pirámides y en el centro el nicho de Ntra. Sra. de la Victoria, rematando todo el conjunto un frontón curvo, con cruz.
Los 2 pisos superiores cierran y ocultan la bóveda de la nave. Unos 12 metros detrás de la fachada, sobre las capillas laterales, se alzan las torres con cúpulas de ladrillo.
Interior
Templo de planta cruciforme. La nave está cubierta por una bóveda de granito, dividida en "cajetones" enmarcados.
Precediendo a la nave encontramos un atrio, con bóveda de ladrillo, en el que se encuentra instalado el coro alto.
El interior de la iglesia ya estuvo revestido de azulejos del s. XVII, de los que pocos quedan, se pueden admirar algunos en el Museo Municipal y otros en las casas adyacentes al convento.
Seis arcos plenos nos llevan a las capillas laterales, cubiertas por bóvedas apaneladas, antecedidas por pequeñas balaustradas de palo negro y modernas barandillas de hierro fundido.
En 3 de estas capillas existen retablos de talla barroca de la 2ª mitad del siglo XVII.
Sobre 4 de los arcos hay ventanas gemelas, cuyas balaustradas de granito fueron sustituidas por otras de hierro, rematadas por cenefas de talla barroca. Sobre los restantes arcos quedan los órganos, recubiertos de talla rococó.
Sólo el órgano de la Epístola, construido a finales del siglo XVIII por Frei Domingos Varela, es el único que tiene aparato musical.
Al fondo de la nave, púlpitos, puertas y doceles de talla barroca, todo es obra de la 2ª mitad del siglo XVII.
La nave del crucero posee una bóveda mixta, esférica en el centro y cilíndrica en los extremos. En lo alto existen grandes retablos de talla dorada barroca, que sube hasta las cornisas. Los retablos laterales son también de talla barroca, aunque más modestos.
Una cenefa de talla rococó, con el blasón de la orden de S. Bento, cubre el arco crucero, asentándose sobre pilastras dórico-romanas.
Las partes más elevadas del transepto están ocupadas por 2 grandes retablos, realizados por los tallistas José da Fonseca y José Martins Tinoco.
La capilla mayor, con bóveda dividida en casetones, tiene 6 ventanas con cenefas talladas y barandillas de hierro. El retablo de talla barroca dorada, obra de Gabriel Guimarães, descansa sobre un basamento de piedra.
La decoración mural del coro alto, sobrepuesta a la sillería, es de las mejores del país. Está compuesta por 30 cuadros de madera esculpida en altorrelieve, dispuestos en 2 filas y enmarcados por talla rococó. La obra fue ejecutada por el tallista Gabriel Rodrigues y dorada por José Pereira Porto. Cierra el coro una balcón balaustrado, obra de la 1ª mitad del siglo XVII.
Por un corredor ancho y abovedado, de paredes forradas por azulejos del siglo XIX, se llega a la sacristía. En ese corredor existe una pila barroca de 2 surtidores, todo ello en granito.
La iglesia de S. Francisco es uno de los pocos edificios medievales que la ciudad de Porto conserva todavía, siendo la única iglesia gótica. Hacia parte de un convento franciscano y su construcción se prolongó hasta finales del siglo XIV, inicios del siguiente. El programa arquitectónico medieval sofreiría intervenciones puntuales que no le alteraran todavía su estructura. En el siglo XVI se construye la capilla de los Carneros, o del Bautismo de Cristo, mandada hacer por Joao Carneiro y de la autoría de Diogo de Castilho; y enel siglo siguiente se construye una nueva puerta principal, ya de composición barroca.
En los siglos XVII y XVIII, su interior sería totalmente revestido de talla, formándose una especie de caja de oro, uno de los más bellos interiores barrocos del país. Aunque lo trabajo de talla no presente coherencia estilística, la grande cualidad que presenta, fruto de los mejores talleres portuenses, forma un repositorio que permite observar su evolución, constituyéndose un verdadero museo de talla dorada de la ciudad.
En la estructura arquitectónica simple que presenta, se destacan las tres naves, siendo la central más alta que las laterales y teniendo una cobertura en dos aguas, transepto, ábside y dos absidiolas poligonales, y coro alto. En la fachada principal, que esclarece su organización interna por contrafuertes escalonados (la misma solución fue utilizada para reforzar el transepto, el ábside y las absidiolas), se puede admirar el bello rosetón gótico compartimentado en doce secciones por columnelos radiales unidos por arcos. El portal-retablo del frontispicio, acreciento barroco, se yergue en dos pisos: el primer señalado por las columnas torsas (pseudo-salomónicas) emparejadas, o el otro por un nicho con la imagen de S. Francisco, ladeado por una columnas torsa y una consola. Para rematar, hay un frontón doblemente interrumpido que encuadra las armas de la Orden. A lo largo de la fachada lateral sur, corre una cornija asiente en modillones. En esta se abre un portal muy simple y en tres arquivoltas en ojiva, y ventanas latas.
Las naves son formadas por diez tramos de arcos ojivales que asientan en columnas fasciculadas, cuatro de los cuales demarcan el coro. En el transepto, a la derecha de la capilla de los Reyes Magos y a la izquierda la capilla de los Carneros.
En la visita a su interior opulento damos la palabra a la especialista de Arte de la Talla Portuguesa Natália Marinho Ferreira-Alves:
“En la nave del lado del Evangelio se encuentra la Capilla de Nuestra Señora de la Conceição o de la Árbol de Jesé, cuya talla es de la autoría de António Gomes y Filipe da Silva (1718), con la participación del escultor bracarense Manuel Carneiro Adão, sobre quien recaería la responsabilidad de la ejecución de las esculturas (1719). Ladeando este bello conjunto se encuentran: el retablo de Nuestra Señora de la Rosa, de 1740 (anteriormente llamada Nuestra Señora de la Graça), donde se puede admirar la pintura mural de inicios del siglo XV, atribuida a António Florentino, pintor regio de D. Joao I; y el retablo de Nuestra Señora del Socorro (anteriormente llamada Nuestra Señora del Rosario de los Esclavos), de 1743, ambos trabajos del entallador Manuel da Costa Andrade, de acuerdo con el risco del arquitecto Francisco do Couto e Azevedo.
En la nave opuesta, al lado de la Epístola, se encuentra al centro la capilla de Nuestra Señora de la Soledad, uno de los más preciosos ejemplares del rococó portuense, una obra de Francisco Pereira de Camapnhã (1764). Encuadrándolo hay dos magníficos retablos de 1750, de Manuel Pereira da Costa Noroña: lo de la Nuestra Señora de la Anunciación (antes llamado de Nuestra Señora de la Encarnación) y lo de los Santos Mártires de Marrocos.
Estos conjuntos tienen un remate condigno en el revestimiento en talla del techo de la nave central y del transepto, datado de 1732”.
Noviembre a Febrero
09.00-17.30
Marzo, Abri y Octubre
09.00-18.00
Mayo a Septiembre
09.00-19.00
Cierra día 25 de Deciembre
3,50 €
El Museo de São Francisco es administrado por la “Venerável Ordem Terceira de S. Francisco” de Oporto.
Está constituido por la Iglesia Monumento de S. Francisco que representa el esplendor del Gótico y del Barroco y la Casa del Despacho del arquitecto Nicolau Nasoni, con las respectivas Catacumbas.
La Iglesia - Monumento de S. Francisco fue clasificada Monumento Nacional en 1910.
La iglesia de la parroquia de S. João da Foz pertenecía al Feudo del Monasterio benedictino de Santo Tirso. El edificio actual sucedió a uno medieval, a otro renacentista del que restan aún buenos testimonios en el interior de la Fortaleza de la Foz, a uno posterior construido en el siglo XVII; y por último el que hoy se ve que resultó de una reconstrucción de otro anterior.
De todas estas construcciones, la más notable fue la “iglesia vieja de S. João da Foz", obra pionera en el contexto artístico del Renacimiento Europeo.
Obra del arquitecto italiano Francisco de Cremo y patrocinada por D. Miguel da Silva, obispo de Viseo y titular del Feudo de Santo Tirso, fue un verdadero mecenas que, viviendo en Roma a inicios del siglo XVI, regresaría influenciado con el clima cultural de la ciudad de los Papas. Volvió a Portugal acompañado por su arquitecto privado, iniciando entre tanto un programa coherente de creación de monumentos en la Foz del Duero, transformándolo en un lugar emblemático al realzar la analogía entre el fuerte de la Foz con el de Ostia. De este programa renacentista, considerado sin paralelo fuera de Portugal (Rafael Moreira), constaba también la construcción de una nueva iglesia parroquial, cuya forma revolucionó la arquitectura religiosa contemporánea. Siendo construida entre 1525 y 1542, sería pocos años después abandonada por la construcción de la fortaleza de la Foz que hoy la circunda.
Era un edificio de una sola nave, con más de 50 metros, cuya fachada de dos torres se volcada al mar, y con capilla principal hexagonal, cubierta por una imponente cúpula semicircular que sería visible a lo lejos por quien se aproximase a tierra firme desde el mar. Fue referencia arquitectónica en la Europa de su tiempo.
Entretanto, la unión dinástica y las consecuentes Guerras de Restauración obligaron a la movilización de la matriz a la Capilla de Santa Anastasia, cuando los monjes benedictinos de Santo Tirso trataban de construir una nueva parroquia en un sitio adquirido para tales efectos, en el cual hoy se erige la actual iglesia.
Esta última es la resultante de un programa arquitectónico pobre. La larga capilla principal fue construida en el primer cuarto del siglo XVIII, siendo la cubierta abovedada en cajones. La única nave es consecuencia de un compromiso entre los siglos XVII e XVIII
Construida la capilla principal, fueron iniciadas en el año de 1728 las obras en la nave, cubriéndola con la bóveda y terminándose con el levantamiento de la fachada con sus torres, obras que fueron rematas por Maestros Pedreros de Maia. La fachada presenta una gran simpleza arquitectónica, con portal coronado por frontón curvo abierto, desde donde sale un nicho con la imagen de S. João, sobre el cual se dibuja un frontón curvo. De ambos lados, nichos con frontones triangulares. Arriba el entablamento o remate en frontón curvo sobre otro sinuoso y en plano ligeramente replegado las torres con campanas. La simplicidad y austeridad son la tónica dominante de esta fachada obediente a la tradición manerista.
En el interior es notable el conjunto de los 8 retablos de la naves, pero la pieza de mayor cualidad, su verdadera joya, es el retablo principal, creado en 1734 por los Maestros Entalladores Manuel da Rocha y Manuel da Costa Andrade. El proyecto fue del insigne artista Miguel Francisco da Silva, oriundo de Lisboa y portador de un bagaje moderno, que había contribuido para las obras de renovación d la Sé de Oporto y que para esta iglesia ideó uno de los mejores retablos joaninos de Oporto (Natália Marinho Ferreira-Alves).
Es posible comparar la escenografía de este retablo y su dinámica arquitectónica con el retablo del Señor de los Pasos, de 1699, donde entran en confrontación las dos versiones estilísticas de talla barroca nacional y joanina.
Largo da Igreja
4150-400 Porto
+351 226 180 015
Missa:
Martes a viernes 18.30
Sábado 19.00
Domingo 10.30/ 19.00
El conjunto arquitectónico donde se insiere la iglesia de S. Lourenço fue concebido para ahí funcionar un Colegio de la Compañía de Jesús en la ciudad de Porto. La primera piedra de fundación fue lanzada el 20 de agosto de 1573 y aquí se instalaran los jesuitas hasta su expulsión en 1759. Posteriormente servio como espacio monacal para los Eremitas Descalzos de S. Agustino, que aquí vivieran hasta la extinción de las Ordenes Religiosas en 1832. Luego de seguida fue adquirido por la Diócesis de Porto, para ahí se instalar el Seminario Diocesano. Este último usufructuario mantiene en funcionamiento en la antigua Portaria Común, en el Corredor de las Confesiones y en el Coro de la Iglesia – espacios del colegio jesuita – un museo de arte sacra y arqueología, fundado por D. Domingos de Pinho Brandão. Este espacio debe, sin duda, ser encarado como espacio jesuítico.
Un colegio de la Compañía de Jesús se componía de tres áreas distintas, con funciones igualmente bien diferenciadas: espacios escolares, área de la Comunidad y iglesia (Fausto Sanches Martins).
La construcción fue iniciada en el siglo XVI, de acuerdo con el proyecto del arquitecto jesuita Silvestre Jorge, y las obras se prolongarían hasta inicios del siglo XVIII, con la conclusión de la fachada de la iglesia en 1709. El ritmo de las obras sufrió algunos reveses, que serían solucionados con la acción de Frei Luís Álvares de Távora, que a partir de 1614 asume el papel de Fundador. A partir de entonces, las obras, disponiendo de su protección, avanzan concomitantemente en las tres zonas que definen el colegio, pudiendo la iglesia ser abierta al culto en 1627, aunque no se encontrase todavía concluida. Para la década de cuarenta se pueden apuntar el embellecimiento de la capilla mayor con la construcción de su primitivo retablo y de la sacristía.
El ciclo de 1690 a 1709 marca la última fase constructiva de la iglesia, coincidiendo la primera data con el empiezo de la fachada y la última con su conclusión, estando ya edificada la Portaria Común del Colegio (1675).
Después de expulsos los Jesuitas, en 1759, los Eremitas Descalzos de Santo Augustin (vulgarmente conocidos como Grilos) reemplazaran toda la talla de la iglesia por la actual neoclásica, exceptuando el altar de Nuestra Señora de la Purificación, situado en el topo del transepto, del lado del Evangelio.
La iglesia es formada por una nave con capilla que intercomunican de ambos los lados, transepto iluminado por dos grandes ventanas termales, y capilla mayor demarcada por un imponente arco triunfal de la orden jónica. Todo el sistema de cobertura es abovedado, destacándose la bóveda de aristas del transepto, una solución que sería repetida en otras iglesias de la ciudad, y la bóveda de cañón de la capilla mayor, donde prevalece una decoración pétrea de naturaleza geometrizante, algo que le gustaba mucho al sistema artístico manierista de influencia nórdica. La fachada, de grande carácter, se desarrolla en dos cuerpos, divididos en cinco secciones verticales, siendo avanzada la central para inserción del portal. Las dos torres laterales ligeramente reculadas en el plano de la fachada se armonizan con ella a través de aletas. De su programa erudito se destaca: el uso de tres ordenes Dórica, Jónica y Corintia, el recurso a frontones curvos, triangulares e interrumpidos, y pirámides. Las armas del fundador, en el eje de simetría, destacan el papel de su mecenas.
El programa constructivo de la iglesia se encuentra rodeado de un incuestionable clima erudito de síntesis entre influencias manieristas nórdicas y italianas.
El altar de Nuestra Señora de la Purificación era la capilla primitiva de una de muchas Cofradías con sede en la iglesia. Con relación al trazado, es de la autoría de António Vital Rifarto, y fue ejecutado por los maestros entalladores Francisco Correia y António Pereira en 1729-1730. Es una bella pieza joanina, marcada por los recursos figurativos – relevos, ángeles, querubines, atlantes – elementos apreciados por un artista que daría prueba de su vocabulario cuanto a imágenes en composiciones de otra naturaleza, especialmente en algunos paneles de azulejos del claustro de la Sé de Porto.
Largo do Colégio
4050-468 Porto
+351 223 395 020/ +351 222 008 056
+351 223 395 023
Todo el año
Martes a Sábado
10.00-12.00/ 14.00-17.00
Esta iglesia perteneció a una comunidad de canónigos – Colegiada de S. Martinho de Cedofeita – siendo, por eso, una iglesia secular con cabido y presidida por un prior. Esta colegiada existía ya en el primer cuartel del siglo XIII. Su fundación puede así ser mucho más anterior.
Esta iglesia fue utilizada como iglesia parroquial hasta la construcción de otro edificio, según el proyecto del arquitecto Marques da Silva, que no sería concluido.
Se admite que tenga sucedido a un templo anterior, cuya fundación recularía hasta el siglo VI y estaría relacionado con un milagro de S. Martinho de Tours, que provocó la conversión de los suevos. Hay algunos elementos que sustentan esta hipótesis: la inscripción en el tímpano de la puerta occidental y los dos capiteles en calcáreo, en los cuales asienta el arco crucero. Estos elementos son considerados reaprovechamiento de un edificio pré-romántico.
Estilísticamente es una iglesia románica que presenta afinidades con la Sé catedral de Porto, limitándose su construcción a la primera mitad del siglo XIII (Carlos Alberto Ferreira da Almeida).
El edificio sufrió una reconstitución a partir de 1930, por la Dirección de los Edificios y Monumentos Nacionales, cuyo restauro tuvo como paradigma un ideal heredado del romanticismo, que encaraba el monumento como una lección de historia, monumento como memoria (Lúcia Cardoso Rosas).
Es una iglesia particular en la arquitectura románica portuguesa por ser el único edificio con solamente una nave cubierta por una bóveda de piedra, explicando la presencia de densos contrafuertes exteriores en las paredes laterales.
Espacialmente es formada por una nave y tiene una cabecera cuadrangular separada por arco crucero asiente en capiteles calcáreos.
En la nave hay una bóveda de cañón compuesta por cuatro tramos, y tres arcos torales suportados por columnas adosadas con capiteles graníticos de tratamiento biselado, una técnica corriente en la arquitectura religiosa coeva de la bacía del Sousa y en la Sé Catedral de Porto.
La cabecera se compone de dos tramos y sus muros interiores se organizan en dos andares. En el primer se ve una secuencia de once arcadas ciegas con pequeñas columnas. Por encima, hay una lumbrera en cada lado, cuyo arreglo resulta de una concepción diferente de la primitiva.
Hay tres portales. El de la fachada principal, con tres pequeñas columnas y arquivoltas, con capiteles de decoración animalista, revela tendencias de Coimbra. En le tímpano, hay una inscripción del siglo XVIII. Por encima del portal, hay una abertura en arco pleno, sustentado por pequeñas columnas.
En el portal Norte, hay un Agnus Dei gravado en el tímpano. Aquí son nítidas las influencias limosinas, especialmente en el uso de los capiteles sin imposta, tal como en la Sé Catedral de Porto. El aspecto macizo de la fachada occidental puede ser una solución diferente de la inicial.
Texto – Manuel Joaquim Moreira da Rocha
Dep. Ciencias y Técnicas del Patrimonio
Facultad de Letras – Porto
La parroquia de S. Nicolau surge cuando en 1583 el obispo D. Frei Marcos de Lisboa divide la única parroquia existente intramuros en cuatro – Sé, Nossa Señora da Vitoria, S. Joao Baptista de Belomonte y S. Nicolau.
Entonces, como iglesia parroquial es usada una ermita existente dedicada al mismo patrono, colocándose debajo de la administración diocesana y haciéndose después ampliaciones. Más tarde D. Nicolau Monteiro (el obispo de Porto de 1671-1672), respondiendo a las presiones de los parroquianos manda construir la iglesia, la cual se mantiene, aunque tenga sufrido algunas alteraciones en 1758 en la secuencia de un incendio.
Erguida en lo mismo local de la primitiva ermita de S. Nicolau, la piedra de fundación fue lanzada el 6 de diciembre de 1671 y en 1676 era ya dado como concluido el edificio, lo que se debió al obispo sucesor D. Fernando Correia Lacerda.
El autor del proyecto de la fachada, y posiblemente de toda la iglesia, fue el Padre Pantalião da Rocha Magalhães, maestro de capilla de la Sé de Porto, y el principal arquitecto de Porto en la segunda mitad del siglo VXII (Joaquim Jaime B. Ferreira-Alves).
Edificio muy representativo dela arquitectura religiosa portuense de finales del siglo XVII, esta iglesia se insiere en una corriente de gusto manierista, aunque represiente algunas soluciones de tendencias barrocas.
Estructuralmente, la iglesia sigue un esquema muy simple de una única nave, y capilla mayor, resultante de la unión de dos rectángulos. Tiene una cobertura en bóveda de tramos demarcados por arcos torales que reposan en las pilastras de las paredes laterales que avanzan del suelo al entablamento. Cada tramo presenta una ventana alta con una balaustrada en madera entallada. El arco crucero presta un encuadramiento suntuoso a la capilla mayor.
De las fachadas exteriores, se llama la atención a la principal, una vez que las otras son de extrema simplicidad, siendo solamente atravesadas por ventanas. Aquella, de un único piso, acentúa el eje de verticalidad por las pilastras toscanas que la recorren desde el suelo hasta el entablamento sin cualquier interrupción, demarcando tres secciones verticales. La valorización plástica recae en la central donde se insiere portón-grande ventana-nicho-anteojo, destacando una vez más la verticalidad del frontispicio. El portal es ladeado por dos columnas corintias estriadas y dos cuartelones de orden igual. Es también rematado por un frontón abierto para la inserción de las armas del obispo. Por encima hay un gran ventanal encuadrado por urnas. Lo que remata esta fachada es un frontón de líneas sinuosas. De una manera general, esta fachada está de acuerdo con la descripción de la obra efectuada por el arquitecto Padre Pantalião da Rocha Magalhães, su autor, en el siglo XVII.
El retablo mayor fue entalla el año siguiente por José Teixeira de Guimarães y según la planta de Frei Manuel de Jesús Maria, presenta ya una influencia rococó. En la nave se destaca el retablo de Santo Elói, perteneciente a la Cofradía de los Orives, cuyo diseño fue de Francisco Pereira Campanhã, y es datado de 1762. En él se encuentra la bella imagen de Santo Elói, patronero de los orives, ejecutada en 1762 por el escultor portuense Custódio de Sousa Santos.
Texto – Manuel Jaoquim Moreira da Rocha
Dep. Ciencias y Técnicas del Patrimonio
Facultad de Letras – Porto
Rua do Infante D. Henrique, 93
4050-297 Porto
+351 222 004 486
Lunes, miércoles a sábado 9.00-12.00/ 16.00-20.00
Domingo 9.00-13.00
Funicular dos Guindais
Missas:
Miércoles, viernes y sábado 19.00
Domingo 09.15
Juntamente con las iglesias conventuales de Santa Clara y de S. Francisco, la capilla mayor de la iglesia de S. Pedro de Miragaya es uno de los interiores sacros portuenses en que la talla dorada y policromada toma el espacio, formando una caja de oro.
Disponiendo de pergaminos que comprueban que ésta es una de las iglesias más antiguas de la ciudad, el templo vendría a sufrir profundas transformaciones arquitectónicas en los años 30 del siglo XVIII. De este modo, y porque el campanario y la fachada amenazaban derrumbarse, en 1735 los maestros pedreros Manuel Ferreira y su hijo Manuel Ferreira da Silva se han comprometido a reconstruirlas. La fachada quedaría pronta solamente en 1737 con la intervención de Salvador Pereira, continuando las obras en el año siguiente, de esta vez para ser reconstruido el cuerpo de la iglesia, en compromiso asumido por los maestros pedreros Domingos da Costa, Manuel Martins Valente y Manuel Pereira.
El espacio de la iglesia se compone de nave, transepto saliente en el exterior y capilla mayor profunda y más baja que el crucero, toda ella forrada de talla. En los muros laterales dela nave, los cuales son de una notable simplicidad, se abren arcos de vuelta perfecta para la colocación de altares y en la parte alta tribunas. Por encima de estas, corre el entablamento que se molda a la curvatura del arco. Antes del crucero, de ambos los lados de la nave, se encuentran los pulpitos. En los topos del transepto hay una ventana en forma de trébol.
La fachada es formada por tres secciones verticales demarcadas por pilastras que avanzan hasta el frontón triangular del remate. Sobre el portal hay un frontón interrumpido, donde reposa una amplia ventana de perfil irregular, rematada por un frontón ondulado. El emblema papal, de grande volumétrica, cercado por volutas y otras formas de decorativas completa la lectura de la sección central. En los laterales, por encima del entablamento decorativo, hay una composición barroca de cariz popular. En el entablamento de la fachada, el arquitrabe acusa, en la secuencia de las secciones laterales, un descaimiento en arco de circunferencia, donde se inscriben emblemas papales.
Sobre el frontón de remate hay 4 urnas, y la cruz sobre peana de frontón ondulante.
En le tímpano se encuentra la inscripción: DIVO PETRA DICATA. El campanario se yergue al lado derecho de la fachada, en dos pisos e en plano ligeramente reculado. Es una fachada de composición barroca de gusto castizo.
En el final del siglo XIX, el frontispicio y el interior de la nave fueron revestidos de azulejos.
A partir del arco crucero, la capilla mayor es totalmente revestida de talla, donde se encuentran expresiones artísticas de épocas distintas – nacional, joanino, rococó – aún que bien conciliadas (Natalia Marinho Ferreira-Alves). El retablo mayor fue ejecutado en 1724 por la dupla de maestros entalladores António Gomes y Caetano da Silva Pinto. Recibió el dorado en 1730 y algunas adiciones en 1755.
Los retablos colaterales del Señor de la Cana Verde y de Nuestra Señora del Llanto datan de 1745-1746. El remate del arco de la capilla mayor encimado por una cenefa joanina fue el trabajo de José Teixeira Guimarães, en 1750.
En ambas las ijadas de la capilla mayor hay dos bellos paneles en relevo cuyos temas son el Triunfo de la Eucaristía y el Triunfo de la Cruz. El panel de la tribuna del altar mayor, donde se representa la Adoración del Santísimo Sacramento, es atribuido a Joao Glama Stroberle.
Una pieza de grande cualidad es el tríptico de origen flamenca, proveniente de la extinta Capilla del Espirito Santo, cuyo tema central es el Pentecostés, y perteneciente a la Cofradía.
Esta cofradía que ya existía en 1405, se componía de hombres del mar, teniendo a su cargo la administración de la capilla y del hospital anexo. Recibieron el tríptico por donación en el inicio del siglo XVI.
En el panel central se representa la bajada del Espirito Santo, en el volante de la izquierda, S. Joao Baptista y el donador, y en el volante de la derecha S. Paulo.
Texto – Manuel Joaquim Moreira da Rocha
Dep. De Ciencias y Técnicas del Patrimonio
Facultad de Letras
Largo de S. Pedro de Miragaia
4050-564 Porto
+351 222 007 618
Martes a sábado 15.30-19.00
Domingo 10.00-11.30
Cierra: lunes
En el año de 1758 se escribía sobre la iglesia de Santa Clara:
Es la más perfecta y aseada de este Reino, toda cubierta de talla de oro, y azul.
La Iglesia del Convento de Santa Clara es el mejor ejemplo que se puede apuntar en una ciudad fuertemente timbrada por el fenómeno del barroco. La Arte de la Talla dorada y policromada es una de las expresiones que la torna más notable, pues que enfatiza la apropiación de los principios de la Reforma Católica (Natalia Marinho Ferreira-Alves).
Esta iglesia hace parte de un conjunto de edificios – iglesias forradas a oro – en las cuales la madera entallada y policromada ocupa todas las superficies parietales y coberturas del espacio sacro, provocando en le creyente la evasión sensorial y elevándolo a una realidad supra-humana. El trabajo de talla de la capilla mayor es la obra prima de Miguel Francisco da Silva, arquitecto y entallador, uno de los mejores interpretes del barroco joanino en Porto.
La fundación del Convento de Santa Clara en Porto sucedió el 28 de marzo de 1416, en acto profesional de grande solemnidad, estando al lado del obispo D. Fernando Guerra, el propio rey D. Joao I, y sus príncipes Fernando y Afonso. La iglesia tuvo desde su fundación en envolvimiento de la realeza.
No hay muchos testimonios materiales de esta primera fase que tengan resistido.
De tiempos más recientes, el claustro merece referencia, como sendo una construcción que revela la asimilación de los principios más puros del manierismo. En 1667 las monjas trataran de la construcción del mirante. La transición del siglo XVII para el siglo siguiente fue todavía señalada por obras múltiplas en los dormitorios (1707-1715), entrada (con un interesante portal de composición barroca) y dos coros.
A partir de 1729 se inicia el ciclo de transformación de la iglesia en aquello que hoy se mantiene.
El acceso a la iglesia se hace lateralmente, como es regla en los conventos femeninos, una vez que del lado opuesto a la capilla mayor se situaban los coros de las religiosas. En la entrada hay un pórtico gótico en lo que se entrecruzan formas tardo-góticas y del renacimiento, sendo este el único elemento en el exterior que tiene algún recorte plástico, en el conjunto de la austeridad y simplicidad reveladas por la construcción.
El interior es formado por la nave, capilla mayor y, del lado opuesto, los coros alto y bajo, con las respectivas grades de clausura que separaban los contactos entre fieles y religiosas.
En 1729, sendo D. Isabel Visitação la abadesa de entonces, se promueven obras de pedrería en la capilla mayor, que visaran sobretodo aumentar la altura de los muros y del arco triunfal tornando el espacio más amplio y luminoso. Éstas obras fueran orientadas por el arquitecto António Pereira, que en la época dirigía una transformación paralela en la Sé de Porto. Estos mismos principios renovadores alastraran en 1732 a la nave, demarcándose la nueva altura a partir de las tribunas. Una vez más está presiente la preocupación de la luz, por eso se hace la abertura de lunetas por encima de las tribunas. En el proyecto la iglesia mantenía la forma anterior.
La principal transformación fue conseguida no por la arquitectura, pero antes, por el efecto escenográfico de la talla y es en esta arte que las monjas polarizan su interese, tornándose la arquitectura anulada por el efecto de las formas relucientes del cromatismo de la talla y de la imaginaria que cubren todas las estructuras interiores.
En 1730 la obra de talla de la capilla mayor y arco crucero fue rematada por Miguel Francisco da Silva. Un programa complexo bajo el punto de vista formal e iconográfico, sendo la banqueta y el sagrario posteriores. El resultado alcanzado hace del artista una figura mayor del barroco portuense, y de la iglesia conventual de Santa Clara una de las joyas de la arte barroca portuguesa, tanto por la cualidad estética como por la coherencia de todo el conjunto.
Texto – Manuel Joaquim Moreira da Rocha
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Reconstruida a partir de 1730, por encontrarse en ruinas la 1ª iglesia, fue concluida en 1737.
La nave es de tipo poligonal en estilo proto-barroco. Por encima del entablamento se yergue el nicho del santo. Tiene torres campanario con dentallones. En las cornisas, rematadas en cada lado por esfera y frontones de fantasía.
Decoran las paredes azulejos de Jorge Colaço (1932), con escenas de la vida de San Ildefonso y alegorías de la Eucaristía.
Interior
La nave es modesta, con techo de madera y estucos ornamentales repetidos en las paredes, decoradas también por dos grandes cuadros enmarcados en estilo rococó.
Son recientes los altares de la entrada.
Los laterales son obras neoclásicas y los colaterales son de talla rococó.
Buenos estucos ornamentales en paredes y techo, que es abierto en linterna.
En lo alto de las paredes, 2 tribunas con barandilla entallada y dorada.
Retablo en talla barroca y rococó de la 2ª mitad del siglo XVIII.
En el año de 1680 llegan a la ciudad de Porto los oratorios y ocupan como sede la Capilla de Santo António, localizada fuera de las murallas medievales y, frente a la Porta dos Carros (Puerta de los Coches)que era una de las puertas con mayor movimiento de la ciudad. En los terrenos envolventes trataran de inmediato de construir instalaciones propias parea la vivencia en comunidad como preceptuaban los estatutos, haciendo, para tal, la delimitación de la cerca, erigiendo claustro, dormitorio, lugar para los novicios y otras dependencias necesarias, funcionando la capilla de Santo António como local de culto.
Los tiempos eran favorables a los oratorianos; los devotos aumentaban y consecuentemente también los recursos económicos. Así, desde el inicio pudieron contar con el apoyo regio. De este modo, en 1694, resolvieran sustituir la capilla de Santo António por una iglesia de dimensiones mayores, aprovechando para capilla mayor parte del edificio anterior.
Las obras de la nueva iglesia – cuerpo y fachada – se iniciaran el 5 de agosto, con el lanzamiento de la primera piedra y según un proyecto del Padre Pantalião da Rocha Magalhães, maestro de capilla de la Sé de Porto, y el arquitecto más importante de la ciudad en la 2ª mitad del siglo XVII (Joaquim Jaime B. Ferreira – Alves). Las obras duraran hasta 1703.
El conjunto construido por la Congregación de los Oratonianos se tornó un marco de la arquitectura portuense, sendo el mayor emprendimiento en la ciudad en la transición del siglo XVII para el siguiente. De esa unidad notable, que se imponía como polo de desarrollo urbano de la zona, resta la iglesia. El resto desapareció en la secuencia de la extinción de las Ordenes Religiosas del siglo XIX.
Ésta iglesia se insiere en la tradición manierista, aún que en la organización de la fachada y en algunos de sus pormenores decorativos y en el arco crucero hay ya un gusto que permite inserirla en la corriente proto-barroca.
Espacialmente, la iglesia es formada por una capilla mayor, una nave y un pequeño transepto, de acuerdo con una solución que cristalizará en la arquitectura norteña hasta el medio del siglo XVIII. Por encima de la entrada, en la nave, el coro asienta en columnas jónicas y arcos rebajados. La cobertura es abovedada en ladrillo.
En los topos del transepto se abren dos portales que siguen el lenguaje decorativo del edificio.
El arco crucero, de grande aparato arquitectónico, acusa a partir de media altura que hay pilastras estriadas jónicas, que se sobreponen a otras lisas dóricas. Por encima del entablamento, un trabajo en piedra de grande carácter decorativo envuelve el nicho con la imagen de Nuestra Señora, e cuyas notas dominantes son la volumétrica y el movimiento.
Sobre este arco crucero fue colocada una cenefa en talla que presenta un bello diseño rococó. La capilla mayor es dominada por un retablo neoclásico y la tribuna es cerrada por un panel representando la Asunción de Nuestra Señora, de la autoría de João Baptista Ribeiro, del siglo XIX.
La fachada se organiza en dos pisos, sendo el inferior en albañilería y teniendo un portal encimado por un frontón abierto, y en el centro, un escudo con el monograma de la Virgen. De cada lado del portal hay una grande ventana. El piso superior es compuesto por tres secciones verticales delimitadas por pilastras. A los cantos hay pilastras emparejadas. Tres ventanas altas, hacen la correspondencia directa con las aberturas del piso inferior. Es rematada por un frontón clásico y presenta en el tímpano, en un nicho de efecto ornamental, la imagen de Santo António.
En ésta fachada se buscó hacer una cierta animación entre los juegos con frontones, de varias formas, que rematan las aberturas, y el encolaje de una decoración vegetalista gruesa sobre las formas arquitectónicas. La colocación en el eje de simetría de un portal-ventana-nicho revela ya una organización de tendencia barroca.
Ésta iglesia es más un edificio religioso de la ciudad que resulta de un compromiso entre el tratamiento manierista italiano y nórdico.
Texto – Manuel Joaquim Moreira da Rocha
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En el año de 1592, los Eremitas de San Agustín se instalaron en la ciudad, en un local llamado “Boavista", situado intramuros, con la anuencia del Obispo de Oporto, D. Jerónimo de Meses (1592-1600). El hecho que Oporto era una ciudad de parada temporal, y/o a la que esta orden se dirigía para tratar de asuntos muy diversos, o porque no poseyese instalaciones en las que se les pudiese acoger, podrían ser algunas de las razones invocadas por los Agustinianos para justificar la fundación del Convento de S. João Novo.
En 1602, debido a la extinción de la parroquia de S. João de Belomonte, en la que encontraba esta orden, reciben la iglesia parroquial, la cual pasa entonces a funcionar como iglesia conventual. Antes de esto solo poseían un oratorio.Después de haber sido adquiridos los terrenos, en 1613 es iniciada la construcción de las instalaciones conventuales. Las obras de construcción de las instalaciones propias se prolongan a lo largo de los siglos XVII y XVIII, siendo que la fachada de la iglesia apenas es terminada en 1779 (Joaquím Jaime B. Ferreira-Alves). En ese momento comienzan las obras del dormitorio del lado del río. En 1638 se encontraban trabajando en el claustro, bajo dirección del Maestro Pedrero Valentín Carvalho, y a finales de ese siglo construyen la nueva portería conventual. La construcción de la iglesia fue una de las últimas grandes empresas, una vez que ya poseían un local de culto digno. Solo en 1672 es puesta la primera pierda, después de haber demolido la antigua iglesia parroquial para erigir la nueva.
Las obras continuarían:
- 1672-1681:
Construcción de la Capilla Principal y de las Capillas Laterales;
- 1681-1683:
Cubrimiento del CruceroLuego seguirían los alzados laterales y solo en el año de 1726 las obras llegarían a la fachada, bajo la dirección de los Maestros Pedreros Antonio da Silva, Domingos Pinto y Pedro Pereira.Aún cuando sea desconocido el autor, el proyecto de la fachada, trazado entre el 1700 y 1703, fue continuado hasta haber terminado la construcción de las dos torres, última campaña del frontispicio, en 1779.
En esta iglesia terminaba el recorrido de una de las más importantes procesiones de la ciudad, la de los Pasos Santos, y allí se reunía la Hermandad que trataba de este evento.Esta iglesia sigue una estructura usual a la de los edificios de este género tanto en la ciudad como fuera de ella, forma que tiene sus raíces en el siglo XVII. Iglesia de planta en cruz latina, con capilla principal rectangular, transepto hincado en el crucero, nave ladeada por capillas laterales, en este caso dos en cada lado separadas por pilastras desde las que nacen la bóveda y el alto coro.Sistema de cobertura totalmente abovedado en granito. Formando cajones irregulares adornados con motivos geométricos simples. En el crucero cúpula de aristas.Es posible establecer algunas comparaciones formales y hasta decorativas entre esta iglesia y la de S. Lourenço. En la fachada, la influencia del Colegio de los Jesuitas es directa, aún cuando el diseño de esta sea más seco y menos plástico, con menor valorización del claro-oscuro. Se erige en tres planos, siendo los dos primeros formados por cinco planos. En el piso inferior, asentado en estilóbato, se abre en el centro el pórtico encuadrado por dos columnas que sustentan el frontón curvo interrumpido, desde donde sale una superficie lisa rematada por frontón triangular, con el corazón atravesado por una flecha, símbolo del amor divino que dominó San Agustín.
Es ladeado por ventanas con frontones curvos. La verticalidad de las fachadas es asentada por la elevación del plano central en el segundo piso. A coronarla, dos torres encuadran un juego de pirámides con frontones curvos interrumpidos. En el retablo, una bella pieza rococó mandada a hacer por el Obispo de Oporto, D. Antonio de Sousa (1757-1766), dorado en 1775. La tribuna es cerrada con un panel de João Glama Stroberle donde está representada la Visión de San Agustín. En la Capilla Lateral, de Santa Rita de Cássia, un retablo joanino, encuadrado por paneles de azulejos donde esta representada la vida de la Santa. Los Azulejos fueron realizados por Bartolomeu Antunes y están datados con la fecha de 1741.
Referencia aparte merece la imagen de Nuestra Señora de la Guía “una imagen perfectísima”, realizada entre 1696 y 1700 por el escultor Manuel de Almeida.
El templo actual, situado en el Largo do Adro, que comunica con la R. da Restauração, abierta en el 2º cuarto del siglo XIX y primitivamente llamada R.de D. Miguel I, fue comenzado a construir en 1775. Pasó a servir de iglesia parroquial de la freguesia de Massarelo cuando se arruinó la de Santa Maria da Boa Virgem, sede de la freguesia hasta la extinción canónica de la misma. Pertenece a la Cofradía de las Almas do Corpo Santo de Massarelos, fundada, según la tradición, en 1394, por marineros que habían sufrido una tempestad regresando de Inglaterra, entre los que al parecer se encontraba el Infante D. Henrique. Esta cofradía poseía gran importancia en Porto, desempeñando funciones bancarias, comerciales y de otros tipos, y detentando navíos que defendían la costa cuando aparecían piratas argelinos. En 1741, la escuadrilla de la cofradía se componía de 5 barcos: "São João da Foz", "Santo António de Lisboa", "São Pedro e São Felix", "Nossa Sra. da Conceição" y "Almas". También tenía, por concesión real, el privilegio de ser depositaria y abastecedora de los modelos de conocimiento de a bordo.
La iglesia actual está dividida en 3 partes, por pilastras: en la parte central, portón con frontón partido, con un nicho en el que se ve la imagen del santo S. Pedro Gonçalves Telmo, y 2 columnas rematadas por capiteles corintios. Superiormente, 2 ventanas laterales y un ventanal circular. El entablamento es sencillo, con trabajo labrado rodeando al ventanal, que lo remata en forma de concha, al igual que las ventanas. A los lados, las torres campanario, rematadas por decoraciones en cada cara y con una cruz de hierro en lo alto. Entre los campanarios y el entablamento hay un reloj. La fachada está revestida de azulejos.
Es de una sola nave. La capilla mayor y su altar son anteriores a los otros. En los colaterales, a la izquierda aparece Ntra. Sra. de Fátima y a la derecha, San José. En el cuerpo de la iglesia, a la izda. Ntra. Sra. de los Dolores y a la dcha. San Cosme; en los otros 2, de época más reciente, a la izda. el Sagrado Corazón de Jesús y a la dcha. San Antonio.
El órgano debe ser de la época de D. José.
En el tesoro de la Hermandad todavía se guardan diversas platas, entre las que destaca, por su mérito artístico, una custodia del siglo XVI. Interesante para la iconografía de S. Pedro Gonçalves Telmo es el gran cuadro a óleo que estaba colocado en la iglesia, junto a la puerta principal, del lado izquierdo, y que hoy se encuentra en la sala de sesiones. Representa, en lo alto, a la Santísima Trinidad: el hijo se abraza a una cruz, junto a la cual la figura de la Esperanza sujeta un ancla, cuya cuerda sujeta S. Pedro Gonçalves Telmo; abajo, a la izquierda, está pintado un letrero que dice:
TRIUMPHO
DA GRAÇA
SOBRE A NATUREZA
En el centro del cuadro se ve un pequeño globo incandescente - "El fuego de San Telmo".
Merecen también referencia algunas imágenes y el arcón de la sacristía.
En 1943, la hermandad todavía realizaba, el 2º domingo de Mayo, la fiesta en honor de S. Pedro Gonçalves Telmo y en ella distribuía el "pan del tedio"- pan bendito, tradicionalmente muy buscado por los tripulantes de los navíos, como remedio contra el mareo, y por las mujeres embarazadas. Este pan estaba relacionado con el milagro atribuido a S. Pedro Gonçalves, cuando proclamaba el dogma de la Santísima Trinidad.
El templo que hoy existe es el 3º y pertenece, como los anteriores, a la Cofradía das Almas do Corpo Santo de Massarelos. El padre Agostinho Rebelo da Costa, en la "Descripción Topográfica e Historia de la ciudad de Porto", publicada en 1789, la designa como iglesia de S. Pedro Gonçalves.
Del templo anterior, construido después de 1640, de menores proporciones que el actual, subsiste la capilla primitiva, construida sobre el roqueño en el que posiblemente se asienta la capilla mayor.
El benedictino Manuel Pereira de Novais, se refiere al templo en su "Episcopologio" como iglesia.
Años más tarde fue restaurado, siendo la capilla mayor decorada interiormente con pinturas al fresco, realizadas por el pintor italiano Silvestro Silvestri, siguiendo el gusto bizantino.
La primera piedra del Convento dos Carmelitas fue lanzada en mayo de 1619, después de una autorización regia de 1616 que les permitiese su instalación en Porto.
En junio de 1622, los frailes entraron en la parte construida y la iglesia fue concluida poco tiempo después.
Sufrió una profunda reconstrucción alrededor de 1730, teniendo el maestro pedrero António da Silva construido una nueva capilla mayor.
Dos anos más tarde se han realizado obras en las bóvedas e en otras partes de la iglesia.
La fachada actual fue realizada en la década de cincuenta del siglo XVIII, y su proyecto se atribuye al arquitecto-pintor Nicolau Nasoni. El convento fue utilizado para acuartelamiento de un regimiento cuando ocurrieran las invasiones francesas. Después de la extinción de las Ordenes Religiosas, en 1834, las dependencias conventuales fueran ocupadas por la Guarda Municipal y posteriormente por la Guarda Nacional Republicana.
La fachada del templo, conjugada con la de la iglesia de la Orden Tercera de Carmo, es constituida por dos pisos, flanqueados por duplas pilastras, articulados en tres secciones verticales.
Esta secuencia es demarcada en el frontón de remate por el resalto de la cornija. El piso inferior se compone de tres arcos que dan acceso a un nartex que precede la nave, con nichos sobre ellos. En estos nichos se encierran las imágenes de Nuestra Señora de Carmo, S. José y Santa Teresa de Jesús.
El nicho central rompe el entablamento del piso superior, que es dominado por tres ventanas, entre las cuales la del medio tiene un frontón invertido y volutas. En el tímpano están las armas de la Orden. El campanario estaba en el lado derecho de la fachada, pero se cambió para el lado izquierdo en 1754, por acuerdo con la Orden Tercera de Carmo, para la construcción de la iglesia. Actualmente se compone de tres pisos y es coronada por una cúpula bulbosa.
El conjunto es una fachada bien dimensionada, con graciosidad en el juego de las aberturas y donde emerge un barroco simplificado.
Espacialmente, la iglesia es compuesta por vestíbulo, nave, transepto y capilla mayor.
Cobertura abovedada con sobreposición de apuntamientos de talla. En el crucero, una pequeña cúpula. Sigue básicamente el modelo espacial carmelitano.
La única nave posee tres capillas de cada lado, que se recogen en arcos abiertos en los muros. Dos son los púlpitos que preceden el transepto. Los alzados, en cuatro tramos, son bien ritmados por pilastras sobre las cuales asienta el entablamento dórico.
En el primer tramo, sobre la entrada, se encuentra el coro alto en arco rebajado. Los torales de la bóveda se siguen a las pilastras, y definen lunetas, encubiertas con paneles y rematadas por una bella cenefa. Algo también destacable es la imponente cenefa sobre el arco crucero.
El interior, de grande coherencia, se incluye en el gusto rococó cuanto al trabajo de arte de la talla.
El retablo mayor fue ejecutado por José Teixeira de Guimarães e su hijo, el arquitecto Padre Joaquim Teixeira de Guimarães, en 1767. Fue considerado una pieza estilísticamente revolucionaria, en la talla rococó portuense (D. Domingos de Pinho Brandão).
Aunque no haya suporte documental, por las afinidades de estilo, toda la talla de la capilla mayor y de los altares laterales son probablemente de los mejores artistas.
Texto – Manuel Joaquim Moreira da Rocha
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Domingo 10.00/ 11.00/ 12.00/ 16.00/ 18.00
El conjunto de la Hermandad de los Clérigos, compuesto por Iglesia, Casa de los Clérigos (secretaría y enfermaría) y Torre, es lo más representativo de la actividad del pintor-arquitecto Nicolau Nasoni en Porto, ciudad donde desarrolla su actividad de 1725 hasta su muerte en 1773. Proveniente de Italia, después de una estadía en Roma, transporta para la ciudad un lenguaje plástico que alastra de la pintura a la arquitectura. De este modo Nasoni se afirma en la concepción espacial de los Clérigos como portador de una expresión que ultrapasa mucho el ornamento, y se impone como arquitecto pleno del barroco a la romana en contenido y forma. La nave elíptica de la iglesia que no es vulgar, en el universo de los otros espacios religiosos de la ciudad, conjuntamente con el requintado tratamiento de los alzados y el sistema de cobertura, justifican su maestría en la arte de concebir espacios. Nasoni supo todavía tirar partido de la localización del edificio, colocando el campanario en la parte más elevada del local, afirmándola emblema superior de la urbe.
En 1731 el deán de la Sé de Porto, entonces presidente de la Hermandad y protector del artista, encárgalo de concebir el proyecto para instalaciones propias, en terreno situado fuera de la antigua muralla medieval. La piedra de fundación fue lanzada en año siguiente y en 1748 era celebrada por la primera vez una misa con la iglesia aún incompleta. El frontispicio sería terminado en 1750. Seguidamente se construyo el edificio para la secretaria y enfermaría, que estaría pronto en1759, y por último, la Torre, pronta en 1763. Para concretizar el arrojado plano de Nasoni, estuvieran al frente del astillero reputados artistas del Porto barroco: a la cabeza António Pereira “insigne en la Architectura” y luego de seguida Miguel Francisco da Silva, arquitecto y entallador, ambos responsables por obras que firmaran como criadores y que son verdaderas cabezas de serie del barroco joanino portuense.
La planta fusiforme del conjunto tiene en su cota más baja la Iglesia y en el extremo poniente la Torre. Uniendo ambas las construcciones está la Casa de los Clérigos que se exhibe en apenas dos fachadas. El espacio de la iglesia define una nave limitada por dos cuerpos rectangulares: un profundo ladeado por dos corredores que dan acceso a las dependencias anexas, y el otro por la fachada.
El frontispicio, una bella composición escenográfica, cuya verticalidad é todavía reforzada por la escalinata, en parte sacrificada en el silgo XIX. Dividido en dos pisos, evidencia vanos y dos nichos (para las estatuas de S. Pedro y S. Filipe Neri) y donde se destaca un repertorio lujuriante y dramático, apreciado por un pintor ilusionista: festones, guirnaldas, tracerías, elementos decorativos relacionados con el fuego, tiara y cruz papal. Estos elementos se adensan en el sentido ascensional, sendo el tímpano, demarcado por un frontón zigzagueante, la área privilegiada. De las fachadas laterales se destaca laque se encuentra para norte, una vez que la que está a sur quedaba encubierta por la muralla.
El magnifico retablo de la capilla mayor, ejecutado en mármol de varias colores, es por su materia una pieza singular en la ciudad de Porto; fue ideado por el arquitecto Manuel dos Santos Porto, en 1767 y concluido en 1780. Esta pieza nos introduce ya en el universo rococó. Completando la lectura de este espacio se encuentra de ambos los lados los órganos y sillas de coro. La ejecución del órgano del lado de la Epístola fue confiada en 1774 al organero Dom Sebastião Ciais Ferraz da Cunha. De su relleno artístico se destaca aún el retablo dela Casa de los Clérigos, diseñado en 1762 por José Teixeira Guimarães, y su panel en madera de Nuestra Señora de la Asunción, así como la bellísima pieza rocaille de la Sagrada Familia.
La torre, la última construcción, completa la lectura del conjunto. Ella es por si sola una obra prima del barroco internacional y se escalona en 6 zonas, emergiendo en la última el lenguaje plástico. Aquí, un balcón se ofrece, ayer como hoy, como el balcón para lo espectador poder contemplar la ciudad.
Símbolo de la ciudad barroca, emblema de Porto actual, el conjunto de los Clérigos eleva la arquitectura barroca portuense al su mejor.
Texto – Manuel Joaquim Moreira da Rocha
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La capilla de S. Sebastián formaba parte de un grupo de oratorios que pertenecían al Convento de los Grilos y que se distribuían por las calles por las que solía pasar la procesión del Señor de los Pasos, organizada por los frailes de dicho convento.
Con la extinción de las órdenes religiosas en 1834, se suspendieron las procesiones.
El oratorio de esta capilla fue uno de los primeros en construirse, y ostentaba en la fachada las armas conventuales.
De todos los que existieron apenas quedan dos, el que ya hemos dicho y el de la R. de S. Francisco, trasladado a la R. Nova da Alfândega, justo frente a la iglesia de S. Nicolau.
El principal edifico religioso de la Diócesis, la Sé Catedral se afirma como centro comparador de climas estéticos en sucesivas obras de transformación. Esas soluciones artísticas irradian de aquí para el área de su directa influencia.
En la prolongada historia de la Catedral de Porto se destacan tres fases: de los tiempos medievales, la fundación que le definió los contornos arquitectónicos; de los tiempos modernos, la transformación del edificio condicionada por la reforma católica, hace con que ella asuma una imagen coherente donde las artes de interior – talla, pintura, estuque e otras – son su principal discurso; el último fue, en el siglo XX, la intervención controvertida de los Monumentos Nacionales, que pretendió expurgarla de su ambiente barroco, llevándola al purismo formal del periodo que le había dado la forma.
Las obras de la Catedral tuvieron inicio en finales del siglo XII y se prolongaran hasta el siguiente. Su fundación no puede ser disociada de la conquista de Lisboa y sus formas de las relaciones comerciales que la ciudad había establecido con la región de Rochelle, donde se parece encontrar las raíces de sus influencias. Aunque la cabecera actual sea obra del inicio del siglo XVII (obispo Frei D. Frei Gonçalo Morais), la primitiva capilla mayor se encuentra rodeada por deambulatorio, con tres capillas radiantes y dos absidiolas. Se trata de una cabecera con charola, como muchas otras de la región limosina. Presenta un transepto saliente y el cuerpo de la catedral tiene tres naves de cinco tramos. Arquitectónicamente resulta de una combinación entre soluciones románticas y góticas. Estas son visibles todavía en el uso de arcaturas quebradas, en los pilares polistilos, en el uso pionero del arcobotante, y en el rosetón radial de la fachada. Este era ladeado por dos torres, en parte transformadas en el siglo XVIII, como toda la fachada. De este periodo fundador se destaca todavía el bello claustro gótico, con acceso directo de la nave de la iglesia.
En el siglo XVIII, en tiempo de Sede Vacante (1717-1741), el Cabido emprendió profundas transformaciones, que fueron orientadas por el arquitecto António Pereira. De esta dilatada y coherente campaña se metamorfoseo un edificio de estructura medieval, en un interior visualmente barroco. En el interior fue colocado un nuevo retablo mayor, ejecutado por Miguel Francisco da Silva, en 1729, cuyo trazado fue encomendado a Lisboa, y que transporta para la ciudad de Porto el vocabulario del barroco joanino, o a la romana. Se hacen nuevas cajas de órganos (1727-1728). Estas formas, más escenográficas, se extienden cuando se compara la estructura del retablo mayor a los retablos de madera del transepto concebidos apenas en diez años (1719). Exceptuando la cabecera, el edificio fue completamente recubierto con elementos arquitectónicos en yeso, definido una especie de falsa arquitectura, en el interior de la estructura medieval (Joaquim Jaime B. Ferreira Alves). Un interior sacro lujuriante ganaba forma y se completaba con los inmensos retablos de talla dorada que se encontraban al lo largo de las naves, subsistiendo apenas los del transepto.
Nicolau Nasoni llega a Porto en 1725, como pintor de perspectiva, para colaborar en esta transformación de la Sé, ocupando esto cargo hasta 1731. En las paredes laterales de la capilla mayor y en la sacristía subsisten pinturas.
No obstante, las obras se extendieran al exterior: se transformó la fachada occidental y se dotó la Sé de una fachada nueva dispuesta en dirección al norte, la galilé o logia, dando al edificio una mayor visibilidad escenográfica.
El Cabido promueve aún obras en los anexos del claustro gótico para las dependencias anexas, embelleciéndolo con azulejos diseñados por Rafael Vital Rifarto, con temas del Cántico de los Cánticos, y renueva su sede. Se destaca el techo en grandes paneles de la sala de reuniones, con paneles en tela de temática alegórica y moral, pintados en 1719-20 por el artista italiano Joao Baptista Pachini.
Manuel Joaquim Moreira da Rocha
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Noviembre a Marzo
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Abril a Octubre
Lunes a sábado
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Domingo y dias festivos 14.30-18.30
Iglesia
Noviembre a Marzo
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Abril a Octubre
Todos los días
08.45-12.30/ 14.30-19.00
Claustro: 3,00 €
Igreja: Gratuito/ Free
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